jueves, 28 de enero de 2016

Grupo Tolmo







CAPITULO I

En el capítulo I de la tesina aparecía un contexto socio-artístico, cuyo objetivo pretendía poner en situación sobre el ambiente en el que se encuentra imbuido este grupo de jóvenes que pretendía caminar en el ámbito artístico. La importancia del contexto nace desde el punto y hora de que estamos influenciados por lo que nos rodea, a la par de que nosotros somos influjo -a veces sin ser conscientes- de aquellas personas en las que nos hemos puesto como punto de mira. Eso fue lo que ocurrió en mi caso, ya que este grupo de artistas se han situado en mi punto de observadora desde que era muy pequeña, convirtiéndose en un referente obligado en mi camino hacia el estudio del arte y en concreto de la escultura contemporánea.
Os dejo un enlace del escrito que sirvió como capítulo I de la tesina:
https://drive.google.com/file/d/0BxPnCQ0dyqXoSm4tZkdLV1JtbzA/view




DECLARACIÓN DE INTENCIONES




 De izquierda a derecha: Sánchez-Beato/ Luis Pablo Gómez Vidales/ Jule/ Raimundo de Pablos/ Paco Rojas/ Villamor/ Fernando de Giles/ Cruz Marcos

Nace este blog después de 10 años investigación en arte contemporáneo, años que han estado marcados por la dualidad de la búsqueda en solitario mezclada con la labor de campo, que ha consistido fundamentalmente en acudir al estudio de numerosos artistas para conocer desde su perspectiva los planteamientos de su manifestación plástica. En todos estos años he llegado a la conclusión de que el arte es un desconocido ante el público, empezando por mí, y que es necesario que exista un fluir de compartir conocimientos entre los que emiten un mensaje y a los que va dirigido. No estoy de acuerdo en que el arte es privilegio de unos pocos y aquí me sale mi vena popular, por lo que pretendo que el arte esté al alcance de todos, por lo menos emocionalmente, ya que todos tenemos la capacidad de sentir y por tanto de empatizar con el artista. Con este blog pretendo difundir la evolución del arte contemporáneo a lo largo del siglo XX hasta llegar al arte actual.
Me planteo dos vías de desarrollo de este blog, que si soy capaz de hacer dos apartados irán en paralelo:
*La primera comenzar con las manifestaciones plástica desde el principio del siglo XX, con el objetivo de asimilar la evolución que el arte ha tenido hasta nuestros días, de ahí que el primer artículo que publiqué fue el de “La Exposición de Artistas Ibéricos”, primero de otros que nos irán presentando lo que se ha ido haciendo en España a lo largo del siglo XX
*Por otra parte también pretendo seguir el orden en el que fui asimilando mis conocimientos, es por ello que comienzo con el Grupo Tolmo, ya que ellos son los artífices de mi amor por el arte contemporáneo. Estudié este grupo porque trajeron a mi ciudad la modernidad en las artes visuales. En el año 2007 terminé y entregué mi tesina con un trabajo titulado: “Tolmo. Vanguardias del arte en Toledo, el cual permanece desde hace nueve años encuadernado en la librería de mi casa y sin que haya sacado mayor provecho de él.
La tesina la realicé en un curso escolar muy intenso y pudo llevarse a cabo gracias a la colaboración de todos los miembros del Grupo Tolmo, de aquella experiencia solo guardo buenos recuerdos. Al día de hoy el grupo se ha disuelto, no sabría explicar muy bien el motivo que desencadenó este hecho y tampoco entra dentro de mis pretensiones. Lo que sí está en mi mano es publicar todos los conocimientos que tengo sobre este grupo.

En primer lugar el debido recuerdo a dos de sus integrantes que hoy ya no se encuentran entre nosotros: Aroldo y Fernando de Giles. El primero estuvo muy poco tiempo como integrante, pero de gran calado artístico; Giles por su parte, estuvo al pie del cañón todo el tiempo revitalizando y animando todas las actividades del mismo.
Abajo os dejo una dirección que os remite a la introducción del trabajo que realicé sobre el Grupo Tolmo 


https://drive.google.com/file/d/0BxPnCQ0dyqXoUERfR3p3VVNxT2s/view?usp=sharing

miércoles, 27 de enero de 2016

EXPOSICIÓN DE ARTISTAS IBÉRICOS DE 1925

28/05/1925. Inauguración de la Exposición de artistas ibéricos, en el Palacio de Exposiciones del Retiro


Monumento a Santiago Ramón y Cajal
Victorio Macho 1926
el relieve Fuente de la Vida fue expuesto en la Exposición de Artistas Ibéricos, en el año 1925
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1925/06/21/012.html



En España, alrededor de los años veinte del siglo XX, comienza a experimentarse una renovación artística cuyo punto de partida será la Exposición de Artistas Ibéricos (1925). Antes, otros creadores de la primera vanguardia española  se hacen eco de regeneradores movimientos artísticos europeos –a través del Cubismo, Simbolismo o Surrealismo–, aunque no llegan sino a perfilarse de manera muy embrionaria. Estos cambios se producen, principalmente, entre autores jóvenes: unos, caminarán bajo la tendencia neocubista; otros, juegan con una plástica presurrealista y, algunos otros, cultivan una “pintura poética”. Todos ellos conforman un conjunto que desarrolla la mayor parte de su actividad durante los años previos a la Guerra Civil. Exposiciones colectivas e individuales son el síntoma del cambio que está produciéndose y que se generaliza entre ellos, una vez que han conectado con diversos intelectuales –poetas, novelistas, ensayistas–, que comienzan a defender sus posturas creativas en numerosas revistas de corta vida y escasa proyección.
En la mencionada exposición participan pintores como Aurelio Arteta, Luis Begaria, Luis Berdejo, José Benito Bikandi, Francisco Bores, Benjamín Palencia, Pancho Cossío o Hernando Viñes. En el panorama escultórico despuntan jóvenes con una forma nueva de entender el volumen escultórico, Emiliano Barral, Quintín de la Torre, Juan Adsuara –quien al principio se apega a la talla y la imaginería religiosa evolucionando hacía un tratamiento más orgánico de los volúmenes, consciente de que la anécdota debe pasar a un segundo plano–, Alberto Sánchez –participa con nueve esculturas y varios dibujos que le servirán para darse a conocer como artista de vanguardia, Victorio Macho– forma parte de un conjunto de escultores que propugnan una renovación de la escultura frente al academicismo imperante en el gusto de la época, Mateo Hernández –opta por la simplificación de los motivos, la rotundidad del volumen, la articulación de los diversos componentes–, Luis Marco Pérez… etc. La muestra sería clave para el desarrollo de la vanguardia en España. Puso de manifiesto la necesidad de innovación y modernidad del arte español.
A partir de este momento se producirá una diáspora de estos artistas de vanguardia. Optan por viajar a Francia en busca de nuevos lenguajes; algunos de ellos pasarán a formar parte de la denominada Escuela de París. Ahí se incluyen diversos vanguardistas españoles que trabajan estos nuevos lenguajes de cambio.
Otro grupo de autores permanece en España y protagoniza –entre 1925 y 1931–, las vanguardias plásticas y literarias y camina por unos posicionamientos neo-casticistas. Los ejemplos más sobresalientes son Alberto Sánchez, Maruja Mallo –pinta escenas populares–, el propio Benjamín Palencia, Ramón Gaya y Moreno Villa, por no hablar del cada vez más extendido desarrollo de los diversos realismos regionalistas no académicos. Así, la escultura se moverá entre la tradición y la renovación. Son complejas las cuestiones que plantea la escultura peninsular en el entorno de 1920 a 1930. Una serie de escultores, entre quienes destacan Ángel Ferrant y Alberto Sánchez, se inscribe con claridad en el ámbito de la renovación e incluso del vanguardismo.
Escultores como Francisco Asory, Xosé Eiroa Barral, Sebastián Miranda o Quitín de la Torre… continúan sumidos, intentando superar los límites de un regionalismo “anecdótico” en una visión muchas veces esencialista de Castilla, de España. Son herederos del debate suscitado por la Generación del 98, con alguno de cuyos miembros mantienen estrechos lazos cómplices. Asumiendo la iconografía de Zuloaga, se debatirán entre el realismo tradicional y la renovación del lenguaje escultórico.

Un tercer grupo se mueve con límites mucho menos precisos; son renovadores y tradicionales a un tiempo, indecisos entre el abandono de unas formas ya convencionales en exceso y la creación de una escultura nueva. Aquí, Julio Antonio junto a Victorio Macho, Juan Bautista Adsuara, Mateo Hernández, Juan Cristóbal, Francisco Pérez Mateo, Emiliano Barral y, con rasgos singulares, Daniel González. Todos ellos cuentan con una fuerte presencia social y cultural y convierten la tensión de aquella dialéctica en uno de los factores, sino en el principal, de su estilo. No es un grupo que ofrezca límites precisos, tampoco homogeneidad y si bien suele ligarse a la evolución de la “escultura castellana” no todos son castellanos, no lo es Julio Antonio, un artista catalán que se mueve en la órbita del “Noucentisme” con una influencia decisiva sobre el resto de estos artistas.


Óleo de Benjamín Palencia, 1920, expuesto en la Exposición de Artistas Ibéricos de Madrid 



 Alberto Sánchez














Catálogo de la Exposición de Artistas Ibéricos

viernes, 7 de marzo de 2014

Miguel Zapata Tellechez ( Cuenca, 1940-Madrid, 2014)

MIGUEL ZAPATA TELLECHEA (Cuenca, 1940-Madrid, 2014)
Miguel Zapata nace en el año 1940, en el barrio de la Alameda de Santa Ana (Cuenca): “…en el barrio de la Alameda de Santa Ana. Entonces Cuenca terminaba en el puente de la vía del tren, en la carretera de la Almarcha….cerca de la plaza de toros…”[1]Desde muy pequeño el dibujo tiene una gran atracción para Miguel.
Hasta su juventud su ciudad natal, Cuenca, será el lugar en donde se desarrolle su personalidad. Al finalizar el bachillerato de letras, el joven ya apunta una inclinación a las humanidades, que serán recurrentes en su vida, viaja a Madrid para comenzar sus estudios de Derecho –estimulado por sus padres-, sin embargo en el año 1957 los abandona, ya que no fue una elección adecuada. En ese mismo momento se presenta al concurso para pintar las pechinas de la Iglesia de la Merced de Huete (Cuenca), consigue el encargo. Posteriormente se trasladará a Madrid, en donde realiza ilustraciones para la editorial Aguilar.
Su primera exposición la realizará en el año 1959 en la galería Machetti de Cuenca, ese mismo año obtendrá el Premio Sésamo de pintura. Después vendrán sus viajes por salas municipales de diferentes capitales de España, en donde la crítica siempre es favorable: “…por debajo de los manchones se adivina una extraña sensación de perplejidad religiosa agitada por un impreciso torbellino de inquietudes sociales….”[2]. Trabaja en Madrid para el decorador y figurinista Víctor María Cortezo, colaborando con sus dibujos en múltiples montajes de teatro: La Numancia (en el Teatro Romano de Mérida (Badajoz)), La Loca de Caillot (En el María Guerrero), Las salvajes de Puente de San Gil (Eslava)…..etc.
En la década de los 60 viaja a Barcelona, allí comparte estudio con Julián Pacheco, pintor y amigo de Cuenca. Con tan sólo veinte años se rodea de un grupo de jóvenes artista (Julián Pacheco, Raúl del Pozo, Eugenio Kurakin, Paco el fotógrafo, Merchante…). En donde la vida bohemia y de juventud -en Barcelona-, harán de esos años los más inolvidables para Miguel Zapata. Durante este tiempo trabajara para la editorial Aguilar.
En el año 1963 realiza su primera exposición en Madrid, será en la librería de Camina Abril de la calle del Arenal, centro intelectual en cuya trastienda se celebran exposiciones y conferencias, allí conoce a Vicente Alexandre, a Carlos Antonio Arean, a José de Castro Arines y a Antonio Gala. A su término viaja a París, sin saberlo, este viaje será muy significativo en su vida, pudiera ser por su juventud o tal vez por su sensibilidad, allí conoce a exiliados españoles y conoce una verdad que en España era totalmente desconocida. En París colabora con el teatro independiente La Carraca donde diseña escenografía y vestuarios para montajes que se realizan en el teatro “Aux Tríos Baudes” cedido por el ministerio de Travail et Culture. Allí trabaja con Paco Ibáñez, Serrat, Luis Cilia, Ismael…etc.
En el año 1968 vuelve a su ciudad natal, la mente del joven está convulsa, muchas han sido las experiencias, ahora necesita reposarlas. Comienza de nuevo su vida de estudiante, en este caso, se inclina por la medicina, a la par dibuja para la Cátedra de Anatomía Patológica. También funda, junto a unos familiares una academia -Academia Labor- donde imparte clases nocturnas de preparación al bachillerato. En estos momentos interviene activamente en la vida política universitaria,  por lo que es detenido y expedientado.
De nuevo vuelve a Cuenca, organiza una exposición en la Casa de la Cultura y comienza una actividad artística que le permite comprarse una casa sobre la hoz del río Júcar. En este momento comienza una serie de pinturas de gran tamaño, en los que el gran formato no es solo el protagonista, sino que también los materiales extrapictóricos entran en juego en su estilo. La materia, la textura, pero no tímidamente, sino con emplastes recordando los bajos relieves: “…este sentido trágico que carga de rigor expresivo materiales de desecho en la vida real es lo que da carácter original al nuevo paso que aquí se nos ofrece, nuevo modo de formular una pintura verdadera, enraizada en lo eterno y tradicional, capaz de apuntar a un tiempo a una ruptura en la forma y a una ortodoxia en lo que al tema toca, capaz de animar por una u otra razón las muertas cuando no mimetizadas aguas de la pintura mas actual española”[3]
En el año 1983, con la galería Juana Mordó, se presenta a la Feria de Arte ARTender´83 en Bilbao, allí Francisco Calvo Serraller dice del artista: “Miguel Zapata ha desarrollado seriamente su trabajo al margen de los circuitos y gustos de moda, con lo que se refuerza el valor de este encuentro, que nos sacude de la modorra de lo más inmediatamente predecible. Miguel Zapata realiza una figuración expresionista que conecta, por un lado, con la rica tradición del informalismo matérico español, lo que le permite sacar partido a la pintura como relieve animado, lleno de incidencias, y, por otro desarrolla el mundo de imágenes personales que viven en la tensión trágica de un sentimiento ambivalente- de fascinación y repulsa ante ciertos estereotipos del pasado artístico -Tachadura y Exorcismo. Reproduce a base de materiales blandos y maleables algunas obras de arte consideradas maestras y desgarra su superficie con un gestualismo bronco, mitad tachadura y mitad exorcismo. Las interpretaciones de estos signos rituales son múltiples: reacción frente a la fetichización del arte frente a la estereotipación normativa del estilo, frente al uso social del prestigio artístico como factor ideológico, etc. Mas, a través de toda esta cadena reactiva se produce también una acción liberadora, descontaminante, que subraya Miguel Zapata involucrándose subjetivamente con todos sus fantasmas personales en la denuncia”. [4] 
La década de los 80 será decisiva para Miguel Zapata, asistirá a la Feria Internacional ARCO, con la galería Varrón de Salamanca, allí Alejandro Sales le ofrece mostrar su obra en Galería Arteunido de Barcelona y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha le propone una exposición itinerante por las cinco provincias de la Región. En la obra de Zapata hay siempre una estructura que subyace. Surge la idea, la cual forma parte de todo su universo, comienza su proyección, su volumen, sus perspectivas “…La composición, siempre espesa y maciza, los colores planos, la materia como fundamental. A partir de ahí, comienza la lucha por eliminar todo lo superfluo, lo que sobre, es una obsesión minuciosa que me lleva a eliminar todo lo que no es necesario, siempre vigilando que el resultado aporte el mensaje que quiero, es como la sintaxis, tiene que existir lo principal –el sujeto, el verbo, los complementos-, pero, ¿hasta que punto se puede prescindir de cualquier elemento? Esa es la lucha, suprimir el máximo de elementos y que no se pierda la semántica…”[5]
En el año 1986 su obra viaja a EE.UU, el artista lleva 62 pinturas, desde entonces Miguel Zapata pasa grandes temporadas en Dallas (Texas), allí el Meadows Museum pondrá a disposición del artista un estudio en donde impartirá clases a estudiantes de Bellas Artes, niños. Pronunciará conferencias en la Universidad de Texas, en la de Fort Worth, en la de Austin de Nacogdoches. El mismo Museo adquiere una de las obras expuestas para su colección permanente. En junio del 87 participa en la exposición “Maestros Grabadores Españoles 1488-1987” que bajo el patrocinio del Cónsul General de España y Mrs Nell Iperifanos se inaugura en la Carminel Gallery de Nueva York. Su obra se expone en las mejores galerías de España y en las de América. Trabajará con la Adams Middelton Gallery y con ésta viaja por toda América del Norte. En 1991, durante una estancia en Madrid, Santiago Martín, de la Galería Varrón de Salamanca, le ofrece asistir a la Feria de Tokio y Miguel Zapata acepta.
La década de los 90 se presenta sugerente, con el bagaje que supone haber mostrado su obra en medio mundo, aborda proyectos como Fray Luis de León en Belmonte, El Quijote para Mota del Cuervo (Cuenca), Alfonso VIII para los jardines de la Diputación conquense (Fig. 2); Las puertas de acceso a la Iglesia del Salvador (fig. 3) de Cuenca; El Quijote  en Mota del Cuervo (Cuenca).
En Nueva York, la Hispanic Society of América, ha decidido ampliar sus pabellones de pintura. En la fecha de la fundación presidía la sala de pinturas un magnifico retrato de Alfonso XIII realizado por Sorolla. Tienen la intención de que el nuevo pabellón esté presidido por el del actual rey, Juan Carlos I (fig.4). Encargan su realización a Miguel Zapata quien emprende el trabajo bajo el patrocinio de la Diputación Provincial de Cuenca. El Rey posa durante cinco sesiones en el Palacio de la Zarzuela y al parecer mantienen conversaciones salpicadas de divertidas anécdotas. Todos los dibujos previos y el retrato final son expuestos, antes de su definitivo viaje a América, en las salas que la Diputación de Cuenca tiene en las antiguas Escuelas Aguirre. Del molde del original se hacen 3 réplicas en bronce: para el Ayuntamiento de San Clemente, para la Diputación Provincial de Cuenca y más tarde otro para el hall del nuevo Meadows Museum que se está construyendo en el Campus de la Universidad en Dallas, a cuya inauguración asistirán los reyes en el 2001.
Miguel Zapata fallece el tres de febrero en su casa de Madrid, toda una vida repleta de vivencias culturales y artísticas, por todo el mundo, aunque Cuenca siempre será su punto de referencia.

Fig. 1.- Título: Condotiero.
Autor: Miguel Zapata.
Soporte, medidas, año: Resinas, madera y pigmentos; 200 x 130 cm.; 1983
Propiedad: colección particular.
Fig. 2.- Título: Grupo de Alfonso VIII
Autor: Miguel Zapata.
Soporte, medidas, año: bronce de 4 mm, sobre base de piedra; mayor del tamaño natural; 1998.
Ubicación: Jardines de la Excma. Diputación de Cuenca.



Fig.3.- Título: Puertas de la Iglesia de Salvador.
Autor: Miguel Zapata
Soporte, medidas, año: bronce, 600 x 200 cm, 2000.
Ubicación: Iglesia de Salvador (Cuenca)





Fig. 4.-Título: El Rey I
Autor: Miguel Zapata.
Soporte, medidas, año: bronce, 110 x 66 x cm.; 2001
Ubicación: Excma. Diputación de Cuenca; Meadows Museum Dallas, Texas, EE.UU.














Fig. 5.- Título: San Nicasio
Autor: Miguel Zapata.
Soporte, medidas, año: bronce de 4 mm, sobre base de acero corten de 3 mm, aprox. mayor que el natural, 2002.
Ubicación: Barrio de San Nicasio en Leganés





[1] Mª Jesús García Rojas, Entrevista telefónica mantenida con Miguel Zapata, 22/02/2013.
[2] MUÑOZ MARQUINA, A.M., Provincia de Cuenca: Historia del Arte de Castilla- La Mancha en el siglo XX. JCCM, 2001. Página 429
[3] FERNÁNDEZ SANTOS,  Jesús, Zapata, texto de presentación en la Galería Juana Mordó en el año 1979.
[4] CALVO SERRALLER, Francisco. Las imágenes rasgadas de Miguel Zapata. El País, 11/06/1983.
[5] GARCÍA ROJAS, M. J. Ibídem.