
Artefactos y reverberaciones es una exposición que ayer día 1 de abril se inauguró en el hall del hotel Beatriz de Toledo y que permanecerá abierta al público durante los primeros días de abril. El trabajo que se nos presenta está consensuado entre la experiencia médica de Pablo Molina y la escultórica de Francisco López.

Ambos se sumergen en la aventura de investigar y descubrir el paisaje interior del cuerpo humano, del que aíslan, discriminan y subrayan aquella parte de los órganos que se encuentra en el interior físico del hombre. En su aventura dan un paso de rosca al mero conocimiento y reflejo del cuerpo humano, ya que en su búsqueda se encuentran con un mundo poético con una semántica propia.
La obra, en un principio, se nos muestra totalmente abstracta revelando su semántica solo cuando es explicada. Mientras, su significación se pierde en el mundo de la propia interpretación. A mí me evoca una complicidad que surge ante una totalidad desconocida, es en estos comienzos en los que mis sentidos interpretan paisajes poéticos propios, en ese primer momento en que me encuentro con una obra desconocida y ante la que puedo construir mi propia interpretación.
Dos son las obras que quiero comentar, ya que son las que más eco he encontrado:
OVULACIÓN


En la que nos encontramos una pieza en bronce con pedestal de mármol negro, en donde se nos muestra la confluencia de formas geométricas curvas, en las que una masa ovoide atraviesa de manera perpendicular una pared también curva. Las formas huyen de la perfección geométrica añadiendo valor al efecto funcional frente a la perfección de las líneas geométricas, arrancamos la enseñanza que la perfección del cuerpo humano nos aporta, la imperfección perfecta.
Ovulación se me antoja el comienzo de un nuevo proyecto, en el que todo se articula para las diferentes posibilidades, de entre las que sólo surgirá una sola realidad. Sin embargo, la obra nos muestra ese momento primero, el que contiene la totalidad de todas las posibles realidades. Es el momento mágico de lo que todo es posible, en el que puede ser todo o nada.
KARKINOS

Obra en la que observamos una bola casi perfecta en el fondo de una cavidad hueca abocinada que se encuentra incluida o en el interior de una masa.
La obra vaciada en bronce sobre pedestal de mármol claro.
Hallase ahí perdido en el valle de la soledad en donde ha anidado enquistado, se encuentra perdido en el vacío de una oquedad, sintiéndose que no es más que el reflejo de una herido pasada, ni siquiera gana su importancia en ser peligroso o mortal, es tan sólo un excrecencia benigna testigo de algo que fue, que pasó.
Os aconsejo que no perdáis la oportunidad de participar en este juego de la comunicación artística que nos ofrecen estos dos creativos.
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